Ya sabéis que soy una gata solitaria y no me relaciono con gatos de cerca.
Pero de pequeña sí que tuve un breve contacto con mi hermano de camada Maximiliam, los dos nacimos entre unos arbustos al pié del muro que rodeaba el camping, justo tras la caravana de mi familia. Cuando mamá Cieguito consideró que ya éramos suficientemente grandes, nos cambió de nido y nos metió dentro del camping, en una especie de torre abandonada de algo relacionado con la luz. Y nos presentó a mi madre humana, gran amiga suya.
Pero de pequeña sí que tuve un breve contacto con mi hermano de camada Maximiliam, los dos nacimos entre unos arbustos al pié del muro que rodeaba el camping, justo tras la caravana de mi familia. Cuando mamá Cieguito consideró que ya éramos suficientemente grandes, nos cambió de nido y nos metió dentro del camping, en una especie de torre abandonada de algo relacionado con la luz. Y nos presentó a mi madre humana, gran amiga suya.
Aquí estamos los dos en nuestros primeros juegos, salíamos por una ranura de la puerta y entrábamos por la otra, corriendo, aún tambaleantes, uno tras otro.
Mamá Cieguito también me presentó a mi hermana Cleopatra, ella y Tristán habían nacido el 20 de agosto de 1995, Max y yo el 13 de agosto del 1996.
Cleo al principio me gruñó, pero enseguida me dio mimos.
Yo toda valiente, ni me asusté. Mi primer nombre fue Valentina, pero me lo cambiaron a Efigenia al día siguiente.

Y a lo pocos días, mi nueva familia me llevo a 1000 km de allí.
Tardé unos cuantos meses en volver a ver a un gato.
Hasta que un día en casa, estando yo trepando por la parte de atrás de mi butacón favorito (y ahora despellejado) al llegar arriba me encontré de narices con este gato.

Aquí si que me asusté un poco.
Pero después de olisquearlo ya vi que no era peligroso, es más, ni se movía.

Él fue el primero de un montón de los gatos que pueblan mi casa y
vagamente me recordaba a mamá Cieguito.

En las vacaciones de semana santa volví al camping y a los dos días de llegar, con siete meses, tuve mi primer celo.
Mi último contacto gatuno, exceptuando a Gato, fue con Búho, un hermoso gato atigrado por el que me dejé abrazar. No hay documento gráfico porque rápidamente mi madre, que estaba como siempre vigilándome, me metió en la caravana.
De todas estas cosas no me acuerdo, pero está todo escrito en sus "cuadernos de campo". Especialmente me gusta leer las descripciones que hace de la primera vez que me vio, ella subida en el muro y yo entre los arbustos con dos días de vida. O de la primera vez que me cogió en sus manos.
A ella también le gusta leerlos y a veces, por la cara que pone, se que está releyendo esos momentos ... tan especiales para una madre. Je, je!
Un día contaré cómo se metió "el Ocupa" en casa.
¡ Eso sí que no lo olvidaré NUNCA ! ¡¡ GRÑGRÑ !!

Él fue el primero de un montón de los gatos que pueblan mi casa y
vagamente me recordaba a mamá Cieguito.

En las vacaciones de semana santa volví al camping y a los dos días de llegar, con siete meses, tuve mi primer celo.
Mi último contacto gatuno, exceptuando a Gato, fue con Búho, un hermoso gato atigrado por el que me dejé abrazar. No hay documento gráfico porque rápidamente mi madre, que estaba como siempre vigilándome, me metió en la caravana.
De todas estas cosas no me acuerdo, pero está todo escrito en sus "cuadernos de campo". Especialmente me gusta leer las descripciones que hace de la primera vez que me vio, ella subida en el muro y yo entre los arbustos con dos días de vida. O de la primera vez que me cogió en sus manos.
A ella también le gusta leerlos y a veces, por la cara que pone, se que está releyendo esos momentos ... tan especiales para una madre. Je, je!
Un día contaré cómo se metió "el Ocupa" en casa.
¡ Eso sí que no lo olvidaré NUNCA ! ¡¡ GRÑGRÑ !!















